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Me he llevado una grata sorpresa al ver que estas pequeñas citas que saqué del Código del Bushido han tenido tanto éxito, e incluso algunos de vosotros las habéis llegado a halagar e intentar poner en práctica. Los que lo hayan hecho se habrán dado cuenta de su enorme dificultad. A los que no, las pequeñas citas le habrán servido por lo menos para reflexionar. Y a computo general, a todos nos ha servido para hacernos un poquito más grandes y lúcidos. A modo de final he recogido todos los textos, que son siete. Y he puesto un texto inédito del Hagakure que es una obra literaria inspirada en el Bushido.

Hagakure significa “oculto bajo las hojas”, es inspirado en el célebre código Bushido. Señala el camino del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi.
Bushido es vivir incluso cuando ya no se tienen deseos de vivir.
Hay que saber morir en cada instante de la vida, se vive el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente.
Para el Samurai, es preferible la muerte a vivir una vida indigna o impura. Eso transmite el HAGAKURE.
El Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima, guardado durante siglos en secreto.
La vía del Samurai reside en la muerte.

Le digo que le voy a matar y se echa a llorar. Le digo que no servirá de nada. Y que está quedando en muy mal lugar. Le digo que le eche un par de huevos a lo cual me río, porque resulta que tengo los suyos en un tarro delante de mí, bañados en formol. Y ante esto solo puedo reír, y me siento bien, muy bien. Me siento casi vengado, casi completado, me embriaga una extraña sensación. Y solo quiero matarlo.

Me mira con los ojos desorbitados, como si estuviese loco. ¿Loco yo? Ja. Y en la camilla en la que está amordazado solo huele a sangre y muerte. Puedo sentir su dolor. Y todas esas mujeres a las que el inútil deshuevado ha violado y pegado me lo están agradeciendo, lo noto. Y yo comparto su dolor. Soy un sicario y acuden a mí, y en cierta manera yo acudo a ellas. Soy como el hermano mayor que nunca tuvieron y jamás las defendió. Soy como el padre que jamás las quiso. Soy su protector y continuaré siéndolo hasta que mi dedo no pueda apretar más el gatillo.
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Para el samurai, haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.

Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.

Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

Cuidado con el camino que sigues.

Del Código del Bushido

Conocer el factor mundo es algo esencial para la vida de una persona. Muchas veces no entendemos cómo funciona una sociedad, ni cómo funciona el hombre, ni cómo marcha nuestra vida, ni cómo va el presente, etc. A consecuencia de todo ellos podemos experimentar una determinada angustia que aparece cuando quiere pero con relativa frecuencia: ¿Por qué hago lo que hago? ¿Soy feliz? ¿Quién soy?

Por todo ello me he propuesto escribir (si esto es del gusto del lector) unos pequeños ensayos generales acerca de la filosofía de la vida. No es mi intención crear algo aburrido e infumable, ni dármelas de santurrón, solo opino que la reflexión es el mejor método para encauzar una vida desde todos los ámbitos y edades. Pido encarecidamente que tras cada una de las reflexiones que aquí se expongan, el lector colabore en los comentarios exponiendo sus ideas y reflexiones. Sobra decir que la opinión sea acorde con el tema propuesto y su argumentación no dé lugar a equívocos.
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Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.

No ha de “dar su palabra.” No ha de “prometer.” El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.

Hablar y Hacer son la misma acción.

Del Código del Bushido

Pobrezas

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que tienen la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres.

Eduardo Galeano

Patas arriba. La escuela del mundo alrevés.

Cuando andaba por la educación secundaria tuve el honor de conocer a un profesor de lengua cuya cordura se ponía en entredicho en cada clase. Fueron años bonitos y no quiero ponerme nostálgico, pero aparte de si era buen profesor o no, recuerdo que daba consejos y opiniones sobre la vida que siempre, cuanto menos, me he dado cuenta de que en cierto modo tenía razón.

Este tipo de personas sueltan sus gotas de sabiduría de manera espontanea, no son un recital de consejos, pero una de las últimas que me viene a la cabeza y que he tenido el disgusto de comprobar ha sido sobre los policías. Sí, las fuerzas del estado, el orden, y la madre que los parió. El caso es que mí controvertido profesor un buen día a un alumno vago y que no sabía leído el libro de turno que nos tocaba (el típico alumno pasota) le dijo:

-Señor Martínez con esa actitud de vago y analfabeto usted a lo máximo que aspira es a policía…
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5. MEYO - Honor

El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.

No puedes ocultarte de ti mismo.

Del Código del Bushido

4. REI - Cortesía

Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.

Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

Del Código del Bushido

Manicomio Educativo

Desde antes que tuvieras conciencia del mundo ya estabas ahí metido. Cuando solo cuentas con dos o tres años ya empieza tu educación. Ya empiezan a formarte. Empiezan a inculcarte que debes de ser un miembro útil para esta sociedad. Sí señor. Con suerte serás un gran abogado, un médico y puede que hasta llegues a ser un ingeniero. Y claro además hay que ganar mucho dinero, cuanto más mejor.

Tú en los mejores años de tu vida, en la edad de la inocencia, en la que hasta respirar se hace bonito, en esa época en la que el deber de un niño es el de jugar y jugar, en ese momento, te meten en el colegio. Y como casi todo en la vida, al principio está bien, luego todo va a peor, y al final se vuelve insoportable.

Al principio está bien porque te enseñan a leer y a escribir. Por fin el nene deja de ser un analfabeto, pero claro, todo tiene sus fallos. En este caso, tus jodidos progenitores, los cuales se dejan el culo trabajando, no tienen tiempo para enseñarte tan valiosas artes, y para eso vas tú al colegio. Para aprender (o eso es lo que dicen). Posiblemente tus profesores, la mayoría frustrados, te enseñen de culo y tarden un montón. En esta fase educativa se cumplen las famosas reglas de: tarde, mal y nunca. Así que suponte que ya por fin no eres analfabeto. Lees lo que te dicen que leas, y escribes lo que te dicen que escribas. Tu vida estudiantil va sobre ruedas. También por esta época llegan las nociones básicas de matemáticas que te servirán para el resto de tu aburrida vida en el colegio.
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